martes, 21 de noviembre de 2017

NO a la impunidad frente a los crímenes de odio y la intolerancia...

Por Iván Oliver Rugeles:

A los venezolanos que repudiamos y condenamos en forma determinante y sin rodeos de ninguna naturaleza y que -sin lugar a dudas- somos la inmensa mayoría de nuestro pueblo, los atroces actos de violencia que como estrategia política promovieron y llevaron adelante factores de la oposición más extrema del país durante los años 2013, 2014 y en el transcurso del actual (meses de abril a julio), para no irnos más atrás, pues se nos haría largo enumerarlos todos, ya que son muchísimos, con el silencio además cómplice de otros grupos elitistas de la sociedad venezolana que históricamente han odiado a nuestro pueblo.



Todo ello con el único objetivo de derrocar al gobierno constitucional del país y que no son distintos a aquellos que lograron deponer de su cargo de Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela al Comandante Hugo Chávez Frías, por 47 horas, en abril de 2002, les hacemos un llamado de alerta para que nos mantengamos todos con los ojos bien abiertos, de manera de impedir, al costo de lo que sea necesario, el secuestro por parte de la derecha fascista, de los espacios de la justicia que tengan el deber inexcusable de aplicar, cuando fuese menester, los mandatos de la recién aprobada “Ley Contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia”
(http://albaciudad.org/2017/11/este-es-el-contenido-de-la-ley-contra-el-odio-por-la-convivencia-pacifica-y-la-tolerancia/).

Es una obligación ineludible estar alertas para que ello no ocurra. Venezuela con esta novísima norma legal le está dando un gran ejemplo al mundo civilizado, pues -que sepamos- no hay en algún otro país en el planeta que tenga una norma legal equiparable que garantice la tolerancia, el respeto de la dignidad del otro, a todo evento, en aras de la paz y la convivencia entre los seres humanos, por causas religiosas, políticas, económicas, raciales, etcétera, etcétera, pues han ocurrido hechos atroces por odio a partir de esas formas de discriminaciones, como fueron los de carácter esencialmente raciales, inducidos como parte de una política de Estado impuesta por el régimen nacionalsocialista de Hitler en la Europa de las décadas de los años 30 y 40 y que llegó a ser bien vista y aceptada por densos sectores del pueblo alemán, así como los más de un millón y medio de comunistas asesinados en pocos meses en Indonesia en 1965, las 800 mil personas que igualmente fueron salvajemente descuartizadas a machetazos en Ruanda en 1994, en apenas 100 días y, para no extendernos más, la masacre a bombazos aéreos de más de tres mil personas al país que se llamó Yugoslavia y que luego de esa trágica operación de la OTAN en 1999, fue fracturado en siete pedazos … y hemos visto que la inmensa mayoría de los responsables directos de esas atrocidades o ya murieron tranquilamente en sus camas o por allí andan muchos, muy libres en algún rincón de este mundo occidental y cristiano, protegidos, además, bajo falsas identidades…

En el caso de la Alemania hitleriana, por ejemplo, sólo fueron juzgados y sancionados por sus crímenes muy pocos, pues el Tribunal Internacional que se instaló en Núremberg en noviembre de 1945, solamente dejó este saldo de actuación: cuatro fueron condenados a penas de entre 10 y 20 años de cárcel (Karl Dönitz, Baldur von Schirach, Albert Speer y Konstantin von Neurath), tres fueron condenados a cadena perpetua (Rudolf Hess, Walther Funk  y  Erich Raeder) y, finalmente, 12 fueron condenados a muerte.

La inmensa mayoría de los responsables de tanta barbaridad no fueron tocados ni con el pétalo de una rosa, pues allí la justicia fue secuestrada inmediatamente de concluida la guerra por factores de la sociedad abiertamente nazista, sobre todo en la Alemania Occidental, donde el  77% de los directivos del Ministerio de Justicia recién creado para hacer justicia por la horrorosa mortandad del régimen hitleriano, eran ex miembros del partido nacionalsocialista, pero –también- eso mismo sucedió en el resto de los países de la Europa que fue ocupada por el nazismo, en donde fueron sancionados con penas de muerte solamente algunos de sus más altos dirigentes de gobierno, como ocurrió en Hungría, Francia, Noruega, Bulgaria, Eslovaquia y Rumania, porque la mayoría de los ejecutores, ayudantes y quienes fueron sus superiores jerárquicos de los asesinatos o quienes contribuyeron a ello con las deportaciones masivas a los campos de extermino en Alemania, ni siquiera fue posible que les llegaran abrir los correspondientes expedientes acusatorios 
(https://www.telesurtv.net/news/Nazismo-controlo-justicia-alemana-tras-caida-de-Hitler-20161010-0037.html).

En su inmensa mayoría esos criminales siguieron viviendo en sus propios países como si no hubieran roto un plato, una cantidad apreciable de ellos huyeron hacia otros confines del mundo (USA y América Latina, básicamente) y al menos cinco mil lograron su cometido con el mayor apoyo del propio Estado del Vaticano, quien -de seguro- con el beneplácito del Papa Pío XII, auspició y financió toda una estrategia para que esos criminales salieran del territorio europeo. Esas operaciones de ayuda fueron conocidas como la “Ruta de las Ratas” o la “Ruta de los Monasterios”, las cuales se mantuvieron abiertas por varios años bajo la responsabilidad del Obispo Australiano Alois Hudai, Jefe de la Sección Austríaca de la PCA y Rector en Roma del Colegio Alemán Santa María dell’ Anima
(http://larutadelasratasnazis.blogspot.com/2011/01/algunos-de-los-nazis-que-escaparon.html).

En el caso del país del sudeste asiático, Indonesia, a nadie se les juzgó por esa sanguinaria masacre que, como hemos indicado, no menos de un millón y medio de militantes y simpatizantes del partido comunista del país fueron brutalmente asesinados por esa única razón, en menos de un año y tanto los responsables materiales e intelectuales de esa monstruosa matanza, aun cuando parezca mentira, a esta fecha, 52 años después, son tenidos todavía por los mismos grupos dominantes de ese país que conservan aún el poder que, apoyados por las botas militares y el respaldo total de los Estados Unidos, en 1964 lograron obtenerlo tras derrocar al Gobierno del General Sukarno, líder de la independencia y de la liberación de su pueblo del dominio del Reino de los Países Bajos en 1945, como héroes de la patria... (http://www.publico.es/culturas/indonesia-matamos-comunistas.html)

Y de Yugoslavia qué decir (?), pues que la justicia de este nuestro mundo occidental y cristiano está en manos de quienes destruyeron a ese país, los poderes fácticos y su instrumento de guerra, la OTAN…  De allí que, por ello, resulta impensable esperar que se haga justicia alguna por tan bárbaro crimen de guerra...!!!

Más evidencias que estos hechos históricos, relativamente recientes, para convencernos de que es obligante que estemos vigilantes del acatamiento de esta novísima Ley contra el odio y en favor de la convivencia, la tolerancia y la paz, se cumpla, no creemos que las haya tan contundentes...!!!

rioliverr@gmail.com

Palabras de Ernesto Guevara sobre su visita a Corea en 1960

Por Jorge Aniceto Molinari:
Después de la Guerra de Corea 

Cuando veo o escucho noticias sobre Corea del Norte me queda como un sabor amargo, porque se informa condenando lo que allí sucede y sin ninguna explicación de porqué sucede, quedando la conclusión entonces de que la culpa es de los comunistas y de que comunistas. 


Entonces nada mejor que recurrir a una opinión acreditada y luego si nuestro comentario:
  
“De los países socialistas que visitamos personalmente, Corea es uno de los más extraordinarios. Quizás es el que nos impresionara más de todos ellos. Tiene solamente diez millones de habitantes y tiene el tamaño de Cuba, poquito menos, unos ciento diez mil kilómetros cuadrados. La misma extensión territorial que la parte sur de Corea, pero la mitad de habitantes, fue asolado por una guerra tan fantásticamente destructiva que de sus ciudades no quedó nada, y cuando uno dice nada, es nada. Es como los pequeños poblados de guano que Merob Sosa y Sánchez Mosquera y esa gente quemaba aquí, y de los cuales no quedaban nada más que cenizas. Así quedó, por ejemplo, Pyonyang, que es una ciudad de un millón de habitantes. Hoy no se ve un solo resto de toda aquella destrucción, todo es nuevo. El único recuerdo que queda es, en todos los caminos, en todas las carreteras, y en todas las vías férreas, los huecos de las bombas que caían unas al lado de otras.

Ellos me mostraron muchas de las fábricas, todas ellas reconstruidas y otras hechas nuevas, y cada fábrica de esas había soportado entre 30 y 50 mil bombas. Si nosotros nos hacemos una idea de lo que eran 10 ó 12 bombas tiradas alrededor nuestro en la Sierra, que significaba un bombardeo terrible, y había que tener su dosis de valor para aguantar esas bombas, ¡lo que significaban 30 mil bombas tiradas en un espacio de tierra, a veces menor que una caballería!

Corea del Norte salió de la guerra sin una industria en pie, sin una casa en pie, hasta sin animales. En una época en que la superioridad aérea de los norteamericanos era tan grande, y ya no tenía qué cosa destruir, los aviadores se divertían matando bueyes, matando lo que encontraban. Era, pues, una verdadera orgía de muerte lo que se cernió sobre Corea del Norte durante dos años solamente. En el tercer año aparecieron los Mig-15 y ya la cosa cambió. Pero esos dos años de guerra significaron, quizás, la destrucción sistemática más bárbara que se ha hecho.

Todo lo que se pueda contar de Corea parece mentira. Por ejemplo, en las fotografías se ven gentes con el odio, ese odio de los pueblos cuando llega a la parte más profunda del ser, que se ve en las fotos de cuevas donde se meten 200, 300 y 400 niños, de una edad de 3 ó 4 años, se asesinan allí con fuego y otras veces con gas. Los descuartizamientos de las gentes, matar a mujeres embarazadas a bayonetazos para hacerle salir el hijo de las entrañas, quemar heridos con lanzallamas… Las cosas más inhumanas que pueda imaginar la mente fueron realizadas por el ejército norteamericano de ocupación. Y llegó casi hasta el confín de Corea con China, y ocupó, en un momento dado, casi todo el país. Sumado a eso que en la retirada lo destruían todo, podemos decir que Corea del Norte es un país que se hizo de muertes. Naturalmente, recibió la ayuda de los países socialistas, sobre todo la ayuda de la Unión Soviética, en una forma generosa y amplísima.

Pero lo que más impresiona es el espíritu de ese pueblo. Es un pueblo que salió de todo esto tras una dominación japonesa de treinta años, de una lucha violenta contra la dominación japonesa, sin tener siquiera un alfabeto. Es decir, que era de los pueblos más atrasados del mundo en ese sentido. Hoy tiene una literatura y una cultura nacionales, y un orden nacional y un desarrollo ilimitado, prácticamente, de la cultura. Tienen enseñanza secundaria, que allá es hasta el noveno grado, obligatoria para todo el mundo.

Tiene en toda la industria el problema que ojalá nosotros tuviéramos hoy -que tendremos dentro de 2 o 3 años-, que es el problema de la falta de mano de obra. Corea está mecanizando aceleradamente toda la agricultura para lograr mano de obra y poder realizar sus planes, y también está preparándose para llevar a los hermanos de Corea del Sur el producto de fábricas de tejidos y otras, para ayudarlos a sobrellevar el peso de la dominación colonial norteamericana.

Es, realmente, el ejemplo de un país que gracias a un sistema y a dirigentes extraordinarios, como es el mariscal Kim II Sung, ha podido salir de las desgracias más grandes para ser hoy un país industrializado. Corea del Norte podría ser para cualquiera aquí en Cuba, el símbolo de uno de los tantos países atrasados del Asia. Sin embargo, nosotros le vendemos un azúcar semielaborado como es el azúcar crudo, y otros productos aún sin elaborar, como es el henequén, y ellos nos venden tornos fresadores, toda clase de maquinaria, maquinaria de minas, es decir, productos que necesitan una alta capacidad técnica para producirlos. Por eso es uno de los países que nos entusiasma más“.

Nuestro comentario:
Corea del Norte es el resultado de una de las tantas derrotas puntuales del Imperialismo Yanqui, cuando aún lo era, hoy ya no es más que el principal Estado gendarme al servicio del accionar de los complejos empresariales multinacionales y no por eso menos peligroso para la paz mundial.
Ese accionar destructivo, canallesco aplicado en la guerra, originó como reacción la acción heroica de un pueblo, y la construcción que observaba El Che.

Que la reacción ha llevado a la construcción de un Estado al estilo stalinista, también está de alguna manera explicado en la nota que comentamos.
Era lo que el capitalismo provocaba y a la vez estimulaba cuando aún se sentía seguro en el desarrollo de sus propias fuerzas territoriales.
Se sentía a gusto en el desarrollo de la llamada “guerra fría”.
Pero así como en los siglos 18 y 19 necesitó construir un nuevo centro desplazándolo del Reino Unido (el principal) a EE.UU., el inexorable agostamiento de la tasa general de ganancia lo lleva a crear un nuevo centro, lo que actualmente comienza a generarse en China, en la China gobernada por un Partido Comunista (por aquello de las paradojas, que lo son en tanto no tienen una explicación).-
¿Ahora por qué Corea del Norte parecería ser la única que no se asocia a esta perspectiva, hoy comandada por China?

Para nosotros la explicación que los medios informativos que están al servicio de las multinacionales expresan, de que es la responsabilidad de su gobierno, es una verdad a medias.
La existencia de este conflicto y su permanencia es una necesidad de la industria de guerra, una vorágine hacia el vacio que debe preocupar a todos.

Lo que más preocupa es la falta de este tipo de análisis, que como excepción intentó insinuar Mujica (*) en la ONU en setiembre del 2013.- ¿Es que todos estamos embarcados en una nave sin piloto y sin control remoto?: que es la distancia entre la consciencia y la inconsciencia.

 (*) He insistido en que más allá de los errores y horrores que han acompañado su gestión, lo que dijo en la ONU es el camino correcto, también en algún momento daremos una opinión más, de porqué las cosas son así, donde hay una generalidad de opiniones sobre este hecho, unánimes en ignorarlo.-


sipagola@adinet.com.uy

Chile ¿Elecciones, otra vez?

Por Pablo Salvat Bologna:

Si, y en muy poco tiempo más. Y en principio, son distintas en algunas cosas de las anteriores. En primer lugar, se pondrá  a prueba el nuevo sistema de cálculo electoral, el cual pretender ser la superación del binominal, después de tantos años ¡Segundo, se eligen también los  Cores, los presentantes regionales los cuales, se supone, podrán ayudar a una mayor descentralización. Tercero, se eligen al mismo tiempo, miembros al parlamento.


Cuarto, hay fuerzas nuevas políticas que pretenden asumir otra forma de hacer política y de proyectar el país.  Resulta por tanto, en principio, una importante elección para el país. Y, sin embargo, lo que planea de manera directa o subrepticia, es el fantasma de la tasa de abstención. Abstención que ya fue muy alta en las últimas presidenciales en las que salió electa M. Bachelet. Todo esto en el marco de una votación no obligatoria. Llevamos ya muchos años con la presencia del abstencionismo; con la percepción ciudadana de que no vale la pena darse la molestia de ejercer el derecho a voto. No deja de resultar en principio paradojal: durante años se luchó en el país para recuperar credenciales democráticas, entre las cuales, el derecho a voto.

Sin embargo, con el tipo de transición implementada muy a la usanza internacional, partiendo por el caso español-, mediatizada  y tutelada por una globalización modernizante neoliberal, se ha logrado vaciar el proceso democrático de sentido y significado; se lo ha reducido a rituales formales de procedimientos, e inhabilitado en sus resultados electorales para incidir en los problemas profundos que se viven en el día a día.  El ciudadano, varones y mujeres, se percatan cada vez más de este impase y de las consecuencias que trae. Por lo cual resulta casi un lugar común hablar hoy de que estamos ante una crisis de la política realmente existente,  y de la noción liberal-elitaria de representación que la acompaña. 

Esta situación estaría mostrando no tanto una desafección ciudadana con el ideal democrático en sí mismo, sino más bien, con un tipo de ejercicio del poder pretendidamente democrático, cada vez más cooptado por las lógicas unilaterales y elitistas del poder establecido (nacional e internacional), del dinero y los medios de comunicación empresarios. Por eso, puede decirse que la democracia que tenemos se vuelve una democracia de espectadores y/o maniatada,  incapacitada  y limitada para formular programas de acción y diagnósticos capaces de enfrentar la raíz  de los problemas que enfrentamos como sociedad. Lo novedoso  es que esta evaluación de la marcha democrática no es solo algo nacional. Se presenta en muchos otros países y continentes.

La actual realidad política calificada como  “democrática”, muestra  una serie de rasgos distintivos, frente a los cuales los pueblos se expresan y reclaman. Entre otros: una tecnificación del quehacer político y gubernamental, donde se supone que sólo los que “saben” o son ricos,  tienen que ejercer poderes y ser elegibles;  los más,  son una masa ignorante e irracional que debe remitirse solamente a votar cuando y como se le indique. 

Al mismo tiempo, estamos en medio de una crisis del sistema de partidos, porque estos ya no vehiculizan intereses generalizables, proyectos de país  o expectativas ciudadanas, encapsulados como están, en sus lógicas de influencia y repartición de poderes. Otro elemento importante e influyente de la política realmente existente, ha pasado a ser  la presencia  transversal izada y permanente de la corrupción en las elites (es cosa de ver nada más lo que ha pasado con el desfalco de Carabineros por ejemplo)

Presenciamos una  tendencia hacia diversos tipos de corrupción, en clara connivencia algunas veces con el sector privado  que hace de financista de políticos y elecciones, pero que, obviamente, les cobra después “peaje” de vuelta (por ejemplo, lo sucedido con la ley de pesca)  haciendo imposibles y engañosas las promesas electorales.  Todo lo cual genera una sensación de creciente impotencia y  desinterés hacia la política y los “señores políticos”.

 También hay que sumar a esto una  percepción  de que, cada vez más, la realidad democrática limita  en todas  direcciones con las imposiciones de un orden global neoliberal y sus instituciones (OCDE, FMI, BID, BM, OMC, entre otras)  mediante las cuales  el capitalismo y la lógica de  mercado fijan las condiciones  de lo que es y no es posible, suplantando claramente, la expresión de la soberanía popular y ciudadana. Fíjese, ya lo hemos visto: hace no mucho se expresó en esa dirección el presidente actual de la Bolsa de Comercio de Santiago,  al diario

El Mercurio. Allí dijo que si no saliera elegido Piñera, habría una alta probabilidad de que tengamos un colapso en el precio de las acciones. Fue, como no,  respaldado por todo el directorio de esa Bolsa.  Por último,  tenemos que consignar la tendencia ostensible de convertir la política, su discursividad y accionar,  en pura imagen. La imagen y lo que proyecta, lo es todo; los actos, las palabras, sus significados y contenidos, casi  nada. La política se hace a través de la televisión y  los medios de prensa – que están, a su vez, concentrados en manos de grandes consorcios y transnacionales-, y son ellos los que de manera unilateral y arbitraria, fijan cuales son los candidatos, partidos y programas que valen la pena y cuáles no. 

Lo que ha llevado muchas veces tanto a parlamentarios como a presidentes, al abandono de sus propuestas de gobierno y acción prometidas; y al  ciudadano, a la apatía, al escepticismo, a la protesta o a la privatización de sí y a la auto explotación, como medios para intentar acceder a nuevos bienes y derechos, ascender en el escala social  o a pagar las deudas. Veamos algunos datos. Fíjese que en abril del año pasado, según  el  Barómetro de la Política (encuesta Mori-Cerc) sólo un 13% de los chilenos afirmaba que el gobierno gobierna para todos los chilenos. En octubre de este año, la encuesta de la Corporación Latino barómetro consignaba que, en promedio, en América latina, un 75% cree que se gobierna en función de unos cuantos grupos poderosos, para su  beneficio. En Chile, apoyan esa afirmación un 81% de los entrevistados.

Pero hay más. En promedio, en el continente, sólo un 5% cree que vivimos en una democracia “plena”. Y en conjunto, sólo un 30% de los latinoamericanos está satisfecho con la democracia que vive en su país. Todo lo cual muestra, digámoslo al pasar, que no hay ningún país o gobierno que pueda andar dando clases o ejemplos de democracia a otro.  Pues bien. Esos son algunos de los datos que avalan la crisis de legitimidad en que está envuelta la democracia realmente existente. No el ideario normativo democrático. Pero  volvamos al inicio: hay que ir a votar?

Por quién votar entonces? No es fácil responder. En lo personal, creo que uno tiene que ejercer su derecho a voto. Al menos, como forma de expresarse, de dar señales, de señalar rumbos alternativos posibles. Lo sabemos, la abstención  favorece a los más poderosos. Si uno pertenece al porcentaje de descontentos con la marcha del país y de sus élites, tendría que ir a votar por todos aquellos que, al menos, dicen ser críticos del modelo neoliberal actual, de las élites, de su forma de hacer las cosas, y que se proponen, en conjunto con la ciudadanía, una serie de modificaciones importantes del entramado institucional que nos rige.

Que esta  elección pueda decidirlo todo? No lo creo. Que esta  elección pueda provocar una ruptura más radical con el orden existente, no se ve muy claro tampoco. Sin embargo,  hay allí fuerzas que pueden ir representando la construcción conjunta de un ideario de país alternativo al actual.  Eso es algo a no desechar, con todas sus limitaciones. El trabajo de forja de una alternativa (no una alternancia) republicana y democrático-radical, anti neoliberal, a favor de una democracia participativa y plena, no sólo en lo político, sino también en lo económico-social, lo medioambiental, lo sociocultural, es un camino pedregoso y largo. Pero ya es tiempo de ponernos en camino. Como dice el poeta: “se hace camino al andar..”

psalvat@uahurtado.cl 

No es Venezuela, es el resto de Latinoamérica

Por lka Oliva Corado:

Mientras a nosotros, los informativos corporativos nos bombardean con noticias sobre Venezuela: que la hambruna, que la dictadura de Maduro…, en el resto del continente se vive la embestida del neoliberalismo.

Mientras nosotros, “no queremos ser como Venezuela” en nuestros países se llevan a cabo desfalcos millonarios, mueren cientos de niños por desnutrición, se llevan a cabo limpiezas sociales, nos mantienen atemorizados con la violencia común que en realidad es violencia institucionaliza, se realizan robos de tierras por parte de los gobiernos y las oligarquías; con esto oprimiendo a las comunidades que las habitan y si es necesario haciéndolas desaparecer. 



Los ecocidios abundan, pero nosotros urbanos, capitalinos, no nos damos cuenta o más bien, volteamos para otro lado porque es más cómodo: tenemos los ojos puestos en Venezuela, porque no queremos ser como ellos, nos han dicho que allá se vive un infierno de dictadura para que no nos demos cuenta que la dictadura en realidad la estamos viviendo nosotros: eso es el éxito del capitalismo y del modelo neoliberal que nos han impuesto post dictaduras en América Latina: somos esa masa amorfa que no piensa, no analiza, no cuestiona, no actúa y sobre todo solapa el abuso con su doble moral, su fe y su machismo. Porque sepan lindas flores, sin afán de marchitarles los pétalos, el capitalismo y el neoliberalismo son machistas, misóginos y sobre todo patriarcales.

Si vivimos en un modelo patriarcal los resultados son patriarcales, por eso vemos el genocidio de miles de mujeres alrededor del continente, el ataque constante a la comunidad LGBTI, a los Pueblos Originarios, a los parias. Por eso vemos a las masas exigiendo la pena de muerte, no para genocidas o culpables de crímenes de lesa humanidad, si no para los parias y si pudieran también la pidieran para los Pueblos Originarios, la comunidad LGBTI, las mujeres que quieren abortar, para todo aquel que no calza en un sistema machista, misógino, clasista, cachureco y solapador.

Mientras a nosotros nos lavan el cerebro con informativos de última hora, en los que Maduro aparece como el dictador más feroz del continente, en México, Peña Nieto ha llevado el genocidio de migrantes como su carta de presentación para agradar al hermano país del norte. También atentando contra su propio pueblo en una farsa de lucha contra el narcotráfico. ¿Quieren saber de robos de recursos naturales? Quiten sus ojos de Venezuela y volteen hacia sus propios países. ¿Corrupción? También ahí mismo, en casa, no tienen que ir tan lejos. 

Mientras nosotros despotricamos contra Venezuela, en el triángulo norte de Centroamérica, allá se ha impuesto la copia del Plan Colombia, ni decir de las masacres y las fosas clandestinas en Colombia, la cantidad de asesinatos de líderes comunitarios, de defensores de derechos humanos. Un presidente que habla de paz mientras presta su territorio para que tropas estadounidenses y colombianas traten a acorralar a la Venezuela que le ha dicho no al AlCA. Cuando Suramérica pintaba para ser un jardín florecido en primavera eterna. Fíjese usted, ahí nomás, Colombia tiene el Plan Colombia que es una surte de dictadura espontánea, como el Plan Alianza para la Prosperidad, el Plan México, Plan Frontera Sur, Plan Maya-Chortí…, y así cada país de Latinoamérica conforma un plan con Estados Unidos. Menos Cuba, Venezuela, Bolivia y sabrá el sereno si a estas últimas instancias Ecuador que está en vilo.

Era un lujo vea usted, cuando Brasil formaba parte de los BRICS. Era cuando el alba se llenaba de ese rocío dulce de la mañana, y mientras aclaraba se pensaba en la inclusión de Argentina.

Mientras nosotros decimos que queremos una Venezuela libre, en Brasil se lleva a cabo la implementación de la dictadura de Temer: un retroceso de derechos humanos y laborales y ataque sistemático contra la comunidad LGBTI. En Argentina la gente entendió perfectamente que “la patria es el otro” y no quiso compartirla, como azadones dijeron, todo mío, nada para compartir; los resultados hablan por sí mismos.

En Ecuador está en peligro la Revolución Ciudadana y si el pueblo no despierta a tiempo les pasará las del resto de continente y después llorarán las nostalgias de los tiempos bien habidos.

En el sur, Perú y Chile, en el Caribe una República Dominicana y un Puerto Rico llegando al estado de calamidad de Haití. Haití, que nadie por ella. Allá solita ella y su miseria.

No es a Venezuela a la que tenemos que salvar, tenemos que salvarnos nosotros mismos, saquemos las narices de Venezuela y actuemos en nuestros países. Es en nuestros países donde se han instalado las dictaduras del nuevo modelo: las que llevan las decisiones de los jueces afines al poder del capital. Viene con las decisiones de la Corte Suprema de Justicia, con las legislaciones de congresistas. Con leyes que benefician a las oligarquías y a las clicas criminales pero no a los pueblos.

Ese nuevo modelo de dictadura que nos distrae de lo vital para que andemos atrapando moscas en lo insustancial.

Como en la primaria, hagamos un ejercicio de tiempo-espacio. Tiempo y espacio, es decir: veamos a nuestro alrededor, ubiquémonos, andemos en él, reconozcamos en dónde estamos parados, actuemos sobre las causas que en realidad nos competen, dejemos a Venezuela en paz, que allá sabrán cómo manejar su propio tiempo y espacio. ¿Queremos liberar un país? Bueno, pues que sea el nuestro que está en carne viva y siendo mancillado por los más ruines de sus hijos. Porque no es tanto el gringo que lo compra, es el hijo que lo vende.

ilka@cronicasdeunainquilina.com

sábado, 18 de noviembre de 2017

Santos: una pesadilla para Colombia.

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

Los sicólogos y también los siquiatras que investigan acerca de la perversidad humana tienen en el presidente de Colombia Juan Manuel Santos, el más soñado de los objetos de estudio. La perversidad está asociada a una malignidad superior, a la perfidia, a la perversión y a la depravación todas estas, categorías que coinciden en cualquier escuela sicológica o incluso en las visiones religiosas del término, que agregan otros sinónimos los cuales varían según cada punto de vista.

El sicólogo mexicano Alexandro Aguirre Reyes, especialista en Clínica Psicoanalítica y Magister en Terapia Cognitiva Conductual, afirma que la perversión es asintomática. No presenta en el sujeto la necesidad de buscar ningún tipo de tratamiento, ya que nada de lo que le ocurre, le produce padecimiento. Una persona perversa está acosada por pensamientos obsesivos destructivos, al creer que los actos humanos no son sinceros. La mente perversa es una condición anormal de la personalidad cuyo rasgo dominante es la continua agresividad y destructividad hacia otras personas, a través de pensamientos y actos malignos.



Una profesora de la Escuela de Sicología de la Universidad Central de Venezuela, consultada para esta nota explicó que la perversidad tiene su origen en una práctica social, una cultura arraigada, un modelo económico, los antecedentes familiares y tradiciones históricas, es decir, nadie nace perverso, son las condiciones de su entorno, las que le dan esa condición. Santos es un hombre que jamás ha tenido algún tipo de dificultad en su vida y que ha impuesto siempre su razón por la fuerza del dinero de su familia o por el dominio de su clase, que ha tenido una presencia omnipotente a lo largo de la historia republicana de Colombia.

Todos estos, entre muchos otros elementos que no cabrían en un breve artículo como éste, permiten explicar con mayor detalle, la enfermiza determinación de Juan Manuel Santos por destruir a Venezuela. Es comprensible, Santos proviene de una rancia familia de la oligarquía colombiana que por cinco generaciones (alrededor de 180 años) han ostentado el poder y las riquezas que forjaron su carácter y comportamiento. Su obsesiva aspiración de poder lo llevó a cambiar de partido político en tres ocasiones cuando sus caminos hacia la cima se iban cerrando, incluso compitió y derrotó a su mentor y amigo Álvaro Uribe, por la paternidad del ataque militar contra Ecuador, violatorio de la soberanía de ese país y del derecho internacional, lo cual celebró con gran jolgorio. Cuando Uribe no pudo aspirar a la presidencia por tercera vez y designó como su sucesor a Andrés Felipe Arias, Santos no vaciló en traicionarlo e iniciar una campaña en su contra que lo llevó a la presidencia de la República. Antes, contra su voluntad, tuvo que comprometerse con los grandes empresarios colombianos a restablecer las relaciones interrumpidas con Venezuela y Ecuador, que estaban llevando a Colombia a una penosa situación económica en 2010.

A partir de ahí, devino en un político, además de ambicioso, pragmático, oportunista e inescrupuloso. Un nuevo interés individual se atravesó en su camino de perturbadora necesidad de protagonismo: algún hecho de relevancia superior que lo mostrara fuera de las fronteras de su país, nuevamente, para su suerte, vino en su ayuda, la decisión de los que ostentan el poder, quienes impusieron la necesidad de finalizar la guerra, ante el problema que implicaba no poder aumentar ganancias a pesar de tener un país inmensamente rico, que además había firmado un TLC con Estados Unidos, al cual no se le podía sacar provecho por el continuo desangre para la economía del país, que significaba la guerra. Santos, vio en este mandato, esa posibilidad de ser famoso, y de manera oportunista, -sin creer en ello- se auto proclamó el “padre de la paz” de Colombia.

Solo la mente torcida de un sujeto de esta calaña puede afirmar, que su peor pesadilla era Venezuela, tal como lo dijo en una entrevista en Londres el pasado 10 de noviembre. Sólo una mente perturbada puede hacer tal aseveración, sin pensar cuántos graves y profundos problemas existen en su país, que no ha solucionado desde la primera magistratura del Estado y que por el contrario, se han profundizado. ¡Cuánto desprecio por su pueblo y su nación!.

Al presidente colombiano no le causa pesadillas que en su país exista un ejército paramilitar que con el resguardo de sus fuerzas armadas se está preparando para invadir a Venezuela. Claro, con su experiencia en Ecuador, piensa que podría cosechar los lauros de otra eventual “victoria”.

Tampoco le generan pesadillas que en el año 2016 en su país fueran asesinados 190 líderes sociales ni que entre enero y junio de este año, 335 defensores de Derechos Humanos fueran víctimas de algún tipo de agresión que puso en riesgo su vida y que se produjeran 225 amenazas más contra ellos. Así mismo, el pasado año, fueron asesinados 37 líderes ecologistas colombianos. A Santos no le quita el sueño que de los asesinatos de líderes sociales documentados entre 2009 y 2016 (casi todos durante su gobierno), en el 87% de los casos la justicia no ha hecho nada, ni siquiera identificar a los homicidas. La impunidad es cómplice de Santos…o viceversa.

Santos duerme bien todos los días, a pesar que en su país desde 1938 hasta este año han desaparecido 124.679 personas según un informe del Instituto de Medicina Legal. De ellos, 25.140 fueron presuntamente víctimas de desapariciones forzadas. Desde 2010, cuando Santos llegó a la presidencia, los casos anuales superaron los 7.000. Ese número se mantuvo relativamente constante hasta 2015. En 2016 bajó a 6.934 y, en el primer semestre de 2017, la cifra es de 3.932.

Santos es tan inmoral, que la pesadilla que significan los 280 mil venezolanos que se han ido a Colombia no lo dejan dormir, sin embargo, su sueño no se ve afectado por el hecho de que el conflicto colombiano produjo un millón de homicidios y 7 millones de desplazados, (primer lugar en el mundo), el 80% de los cuales llegó a Venezuela, donde viven con los mismos derechos que los ciudadanos que nacieron aquí, porque la Constitución Nacional así lo ordena.

Tampoco le genera pesadillas que su país sea el segundo más desigual de América Latina, y que un 1% de la población sea dueña del 81% de la tierra según la ONG británica Oxfam. Tampoco le causa pesadillas que en 2016 según el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep) de Bogotá, los cultivos de coca aumentaran de 145.000 a 150.000 hectáreas durante 2016. Es la contribución de Santos a que se mantenga y amplíe la cantidad de 60 mil estadounidenses muertos cada año por sobredosis de drogas, lo cual agradece el gobierno de Estados Unidos, incrementando su apoyo al gobierno colombiano. Otra razón por la que Santos puede dormir tranquilo.

Este mismo centro de investigación afirma que el 62 % de los jóvenes colombianos que viven en el ámbito rural no se inscriben en la educación secundaria y que solo un 2 % accede a la universidad. Pareciera ser que éste no es su problema, no le quita el sueño.

Así mismo, el 42% de hogares colombianos viven en inseguridad alimentaria,   con relación a la desnutrición infantil se pudo establecer que, desde enero hasta noviembre de 2016, en la Guajira colombiana fallecieron 66 niños por hambre, pertenecientes al pueblo indígena wayúu. Además, en la última década, en Colombia han muerto aproximadamente 14.000 niños indígenas por este mismo motivo. Esto ha ocurrido durante el gobierno de Santos, pero eso no le genera pesadillas. ¿Por qué habría de tenerlas?, si son pobres e indígenas, es decir invisibles y excluidos de la gestión gubernamental. Como no existen, no pueden producir pesadillas.

A Santos no le producen pesadillas, los ocho congresistas, entre ellos tres de su partido que van a ser investigados por corruptos, al haber favorecido a la constructora brasileña Odebrecht. No puede darle pesadilla al presidente, algo que es absolutamente normal en su país y que ocurre todos los días.

En otro ámbito, una vez obtenido el Premio Nobel de la Paz, Santos ha permanecido indiferente a las modificaciones esenciales que sus partidarios en el Congreso están haciendo a los acuerdos de paz para transformar el espíritu del mismo, criminalizando a los defensores de derechos humanos y persiguiendo a los combatientes desmovilizados, 32 de los cuales han sido asesinados, así como 12 de sus familiares. Vaya paz la de Colombia y la de este Premio Nobel.

En su cobardía infinita, firmó los acuerdos de paz, para desmovilizar y desarmar a las FARC y hacer, en estas condiciones, lo que no pudo en el campo de batalla: intentar exterminarlos física y moralmente. Se trataba de que las FARC no pudieran jugar un papel en la contención de la agresión militar a Venezuela, mientras el ejército paramilitar de Santos se prepara para ello, lo cual, tampoco lo deja dormir, pero no por las pesadillas, sino por la euforia que le produce la sangre, el dolor y la muerte, por la satisfacción patológica que le produce su irracional perfidia y su natural perversidad. En realidad, la verdadera pesadilla para el presidente de Colombia es él mismo. 

sergioro07@hotmail.com 

Los mercaderes de la democracia.

Por Norma Estela Ferreyra:

Cuántos siglos hemos luchado, unos contra otros, para ser libres y decidir por nosotros mismos una forma de vida que nos satisfaga, en la medida del esfuerzo de cada uno.

Cuántas veces, nos hemos enfrentado detrás de banderas políticas, creyendo que teníamos distintas ideas para llegar a alcanzar una paz social, que se base en la solidaridad de todos los seres humanos. Alguien nos definió como  “lo mejores de todas las especies”, nos atribuyó “sentimientos e inteligencia”  Pero no es así. Y lo sabemos.



Recuerdo que alguien, dijo que “El pueblo unido, jamás sería vencido.  Sin embargo, siempre nos dividen, para hacer con nosotros lo que unos pocos quieren.  Entonces, no es verdad que somos inteligentes. “Divide y reinarás” es la consigna, quizás,  porque alguien se olvidó de definirnos como “mercaderes” que somos, al fin de cuentas.

Sabemos que no estamos  todos a la par, que existe una pirámide, donde en la  pequeña cúpula están los más insensibles, casi sin sentimientos, pero que son poderosos y dominan a todos, mediante falsas promesas, mentiras, planes económicos que favorecen a los que más dinero y poder tienen.. Y en la base, estamos los demás o  casi todos, o sea,  la mano de obra que trabaja para enriquecerlos a ellos. En una palabra,  a quienes nos dividen en pobres y ricos, para  poder reinar. Así, nos llevan de las narices hacia los distintos bandos o partidos políticos, para que creamos que somos nosotros quienes elegimos nuestra propia desgracia, a través del voto, que ha sido “El mayor invento del hombre” sostenido con  mentiras y más mentiras, vengan del partido que vengan. Por supuesto, que figuran tres poderes que simulan ser independientes para controlarse entre sí, pero todo se convierte en una farsa. Sin embargo, el Poder paga con creces lo que recibe de los gobiernos de turno, en los países  del mundo que no son libres, o sea, en casi todos.

Y como era de esperar, un día los sueños de algunos héroes, capaces de morir por sus ideales de Justicia, libertad  e igualdad de oportunidades, como fueron el “Che Guevara, Fidel Castro, Hugo Chávez, Perón y Evita, para nombrar sólo algunos de los más recientes de América Latina, quedaron truncos, ante las intervenciones de los mercaderes de la democracia que venden sus mentiras, como pan caliente, salvo escasas excepciones, en la historia. Sólo Cuba y Venezuela se mantienen libres, junto a un Evo Morales, cuya raza indígena nos enorgullece. Tenemos a Correa en Ecuador, Lula en Brasil y los Kirchner en mi país, quienes fueron quitados del medio, a como dieron lugar, mediante ardides legislativos, juicios o comicios, seguramente, fraudulentos. La patria grande se fue estrechando, ante el saqueo de aquellos países que destruyen a los demás, porque necesitan vender armas, fomentar la guerra, el consumo, la prostitución, la droga y fabricar pobres para que sean esos esclavos de “manos tendida” y sin dignidad.

Argentina, está dividida. Hoy tenemos un presidente servil y obediente al FMI y a la cúpula del Poder mundial, como Temer en Brasil y tantos otros en América Latina. Mientras el pueblo se enfrenta cada vez más, sin escuchar esa verdad que se canta en las calles “El pueblo unido jamás será vencido”   Y por eso, se ha dicho  que “no hay mejor ciego que el que no quiere ver, ni sordo, como el que no quiere oír”, mientras la deuda externa, contraída por Macri, no ha convertido en esclavos, gracias a la, desocupación, pobreza,  endeudamiento, etc.

 Termina la campaña electoral y todos los candidatos se unen, mediante los manejos de nuestros serviles gobernantes, ya que poder los favorece con  grandes negocios, coimas, viajes etc. o porque  la banda mafiosa de los que gobiernan, los amenaza con carpetazos inventados, para que apoyen sus planes, ya sea como funcionarios, legisladores o jueces.

Así, el pueblo cree que vive en democracia y en libertad, cuando en realidad no  decide nada y puede ser llevado preso sin condena y sin causa, tan sólo por ser opositor. Incluso ser torturado, como ocurre con Milagro Sala, o muerto como Santiago Maldonado.

Hay gobernadores que se hacen pasar por peronistas o radicales, pero que no lo son, pues son mercaderes de una mal entendida democracia que no lo es, pero que es  útil a la mafia capitalista neoliberal. En Córdoba, donde vivo, hay gente que come de la basura junto con los perros, desocupación en aumento y pobreza extrema, calles y veredas sucias, destrozadas, sin iluminación nocturna, en muchos barrios que son azotados por la delincuencia, que surge de la pobreza extrema. No obstante, ningún candidato de los que fueron elegidos por cualquier partidos, habla ni comenta, tampoco hace nada, porque la campaña terminó. Ahora, hay que pasar a cobrar por caja.  Es decir, compartir el reparto de favores y coimas del gobierno que más supo mentir para ganar. O sea, el equipo más corrupto desde hace muchos años, que apoyó al gobierno militar de facto, que apoyó a la dictadura militar que desapareció  a 30.000 personas.

En la mayoría de los países del mundo, donde se habla de democracia, se nos miente, mientras en sus constituciones hablan de república representativa, o sea, una falacia más.

El art 1° de nuestra Constitución Nacional, dice: La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa, republicana y federal.  ¿Se olvidaron de la Democracia?

¿Y en su país qué dice?
¿Y cómo se sale de esto?  Únicamente, unidos en un Párate General hasta que se vayan todos y luego, reformando la constitución donde al poder lo tenga una asamblea popular, como en Cuba o Venezuela.

normaef10@hotmail.com

En la etapa del capitalismo global y financiero post-2008

Por Bruno Lima Rocha:
Trazando una definición de imperialismo

He venido trabajando con el tema de la globalización financiera desde agosto de 2008, en el auge de la "crisis" - al que llamo farsa con nombre de crisis originada por la burbuja inmobiliaria de EEUU y la consiguiente liquidación de hipotecas sin lastre. No fue la primera "crisis" de la era post Guerra Fría, aunque fue aquella que afectó al planeta tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. A partir de ese momento, decidí dedicar parte del esfuerzo analítico para conectar algunas variables fundamentales a la escala de la dominación planetaria de este mundo post-2008.


Una variable de fundamento es el concepto de imperialismo y la necesidad de su revisión. Estando en América Latina y enseñando en la ciencia política y en las relaciones internacionales, automáticamente nos colocamos en una posición polarizada en cuanto a los Estados Unidos y las capacidades de proyectar otras inserciones en el Sistema Internacional distantes del eje anglosajón y de la Europa unificada. Al mismo tiempo, la noción realista nos hace evitar cualquier adhesión a las posiciones de Rusia, India y menos aún de China. Para nuestro caso, observando las relaciones asimétricas de poder global a partir de Brasil como país líder continental, es posible maniobrar dentro de un paraguas de los BRICS, pero reconociendo la existencia de un imperialismo chino a escala global y proyecciones afines dentro y fuera de Eurasia para estas tres potencias.

Con todas estas excepciones, vemos como esencial interpretar el concepto de imperialismo globalizado y financiero. Este se manifiesta desde formas más groseras, como una invasión militar, hasta el objeto de estudio al que este texto se vincula, las relaciones complementarias y subordinadas de Transnacionales (TNC), paraísos fiscales, capital financiero como forma de acumulación salvaje contemporánea, endeudamiento securitizado de poblaciones enteras y la existencia de una suma nefasta de élites orgánicas actuando a través de puertas giratorias a escala nacional y transnacional, al servicio y de la versión actual del neoliberalismo.

Este sistema de dominación opera a través de una dimensión complementaria de inteligencia y espionaje electrónico -y la quiebra de signos, sigint-, el aval jurídico-político y por qué no ideológico de medios especializados (como el papel del "periodismo" económico) agencias de análisis de riesgo de las recomendaciones de los organismos de origen de Bretton Woods (como el FMI y el Grupo del Banco Mundial), de los operadores "nacionales" vinculados a los voluminosos y poco o nada regulados fondos de tipo hedge y el conjunto de instrumentos de acumulación a través del llamado shadow banking. En la punta, actuando en cada sociedad concreta, observamos la internalización de intereses externos (imperialistas) como en los acuerdos de Cooperación Jurídica Internacional, los institutos y think tanks de la "nueva" derecha (que se extienden como metástasis en América Latina), la captura de las " las instituciones del Estado capitalista - disminuyendo el escaso margen de la democracia de masas - y ampliando tanto los espacios de mercado - marketización -, como la privatización de recursos, empresas y patrimonios colectivos (como las reservas de recursos naturales) y la constante presión de la mayor parte de la cima de la pirámide de nuestras sociedades en ser absorbidas como socias minoritarias de la distopía del capitalismo global con "libertad y eficiencia" de mercado.

En la dimensión de la meta permanente, el modus operandi a escala mundial, vemos la concentración cada vez mayor de TNCs -entre ellos incluyen conglomerados chinos, rusos, indios y hasta hace poco tiempo, brasileños - cuya capacidad de interconexión es inversamente proporcional a la preservación de los derechos recursos no renovables del planeta y los biomas. La internacionalización de cadenas secundarias de suministros, la interdependencia subordinada de mercados enteros y sociedades concretas -como en la venta en el mercado futuro de cosechas agrícolas y la dolarización de productos primarios- y una producción científica piramidal donde la circulación de investigación científica es también inversamente proporcional al mismo, el secreto industrial y la capacidad de investigación y desarrollo con contenidos nacionales definen un planeta donde los conglomerados de capitales cruzados y control accionario múltiple, pero subordinado a centros decisorios externos, aumentan las fragilidades de cada país y hacen de la soberanía decisoria una meta cada vez más distante .

Este conjunto complejo tiene en la acumulación salvaje de riqueza a través de compromisos de rescate - títulos, papeles, instrumentos financieros - y depósitos de ultramar un auténtico casino global protegido por legislación específica en territorios con jurisdicciones especiales. Son beneficiarios de este mecanismo tanto individuos como empresas, pudiendo ser considerado el depósito en "paraísos" la forma contemporánea de enriquecimiento. Este conjunto complejo tiene en la acumulación salvaje de riqueza a través de compromisos de rescate títulos, papeles, instrumentos financieros y depósitos de ultramar un auténtico casino global protegido por legislación específica en territorios con jurisdicciones especiales. Son beneficiarios de este mecanismo tanto individuos como empresas, pudiendo ser considerado el depósito en "paraísos" la forma contemporánea de enriquecimiento. Los valores que acumulan en estas jurisdicciones evitan tanto del fisco de países y por tanto no se transforman en políticas públicas o financiamiento del aparato de Estado como tampoco aumentan la renta media de las sociedades. Es justamente lo contrario. El modelo de acumulación financiera y la acción del imperialismo en su etapa de globalización post-2008 ve el aumento de circulación de la "industria financiera" no regulada, haciendo que la riqueza no sea ni siquiera oriunda específicamente de explotación de mano de obra y extracción de más valia. El capitalismo actual ya no necesita generar un volumen de trabajo vivo y de empleo directo voluminoso y sí subordinar las sociedades para fines privados en nombre del "crecimiento" de algunos sectores o de la "estabilidad".

La ausencia de trabajo vivo y el secuestro de la capacidad extractiva de los Estados aumentan la brecha de representación y la captura de los bienes colectivos por los entes privados, siendo que sus representantes están dentro y fuera de los gobiernos de turno y de las tecnocracias de carrera. Como se observa, la complejidad del imperialismo contemporáneo nos obliga a desafíos teóricos y organizativos de gran alcance.

LIDE: Es preciso caracterizar la acción del imperialismo en el siglo XXI tanto en las llamadas "revoluciones coloridas" como en sus efectos subsecuentes, con la internacionalización de empresas nacionales, la cesión de patrimonio colectivo y la explotación desenfrenada de recursos naturales no renovables. La meta permanente es las finanzas de las economías subordinando la voluntad soberana de sociedades concretas. En esta acción conjunta y combinada, la opinión pública se alcanza de forma estructural.

 OJO: La capilaridad de Internet y manipulación de Big Data por los proveedores estadounidenses implican la frágil soberanía de las sociedades civiles latinoamericanas.
MINIBIO: Bruno Lima Rocha es doctor en ciencia política por la UFRGS y profesor de relaciones internacionales de UNISINOS

blimar@unisinos.br